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Boroña

INGREDIENTES

Harina de maíz (dependiendo de la cantidad de pan que queramos hacer)
Agua (la necesaria)
Una pizca de sal



PREPARACIÓN


Tamizamos la harina de maíz y la ponemos en un recipiente lo suficientemente amplio, amasamos con el agua bien caliente donde habremos disuelto la sal. El agua lo iremos añadiendo, será suficiente cuando la masa se nos despegue de las manos.

Dejamos reposar 30/45 minutos.






Para cocer la boroña precalentaremos el horno a 180 grados , horneamos durante 40 a 50 minutos, dependiendo del horno. Lo aconsejable sería cubrir la boroña con unas hojas de berza durante el proceso de cocción, ya que así evitaremos que la corteza endurezca en exceso.

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CHEESECAKE Hay tartas de queso que dan demasiado trabajo para la poca satisfacción gastronómica que dan al comensal, y hay tartas de queso que dan tal perfecta puntilla al menú confeccionado por nuestros clientes, que merecen cualquier trabajo previo que nos haya generado. Y éste postre es uno de éstos últimos, aunque no nos equivoquemos, si amamos, queremos o somos de los que nos gusta la cocina, cualquier trabajo será poco, en comparación además con la mueca que se dibujará en la cara de nuestro cliente, al primer bocado de éste maná.  Ingredientes sencillos, pasos sencillos... resultado imponente. Y una confitura de cereza negra coronando la tarta, un toque agrio en contrapartida del dulzor del postre.

CALLOS

Callos 2 kg de callos 1 pata de vaca 1 morro de ternera 2 manos de cerdo 200grs de jamón 1 cebolla 2 dientes de ajo 1 cda de pimentón 1 hoja de laurel Guindilla (al gusto) Aceite de oliva ELABORACIÓN  (Receta original de Mª Luisa García del Libro Platos típicos de Asturias, 1971) Los callos para que resulten sabrosos no deben cocerse nunca menos de dos kilos (si se ponen en menos cantidad no resultan tan buenos). Los mejores callos son los de vaca y se da también preferencia a las manos o patas de vaca, por ser más gelatinosas que las de ternera. La gelatina es indispensable para que los callos resulten suaves y la salsa bien ligada. Los callos requieren limpieza esmerada. Generalmente se adquieren ya limpios, pero no obstante conviene limpiarlos, hasta dejarlos dispuestos para cocer. En el caso de que no sea necesario limpiarlos se ponen a remojo en agua con unas tajadas de limón durante tres o cuatro horas, a continuación se les quita toda la su...